Silla Retacona III
El valor de lo imperfecto y singular
Cada silla de Azucena es una pieza única, irrepetible y concebida desde el oficio 100% artesanal.
No hay dos piezas iguales porque la materia prima guarda su propia memoria. Las patas torneadas a mano y el armado tradicional por encastre dan forma a una estructura noble, pensada para durar y trascender.
El proceso de quemado a fuego es el alma de su diseño: la madera reacciona de manera orgánica al calor, absorbiéndolo según sus vetas, su densidad y su porosidad natural. Esto hace que cada superficie dibuje texturas propias, profundidades distintas y contrastes exclusivos donde la veta cobra protagonismo propio.
Respaldo bajo para incorporar almohadón.
Mayor profundidad .

